No es nuevo en política, ni menos en política económica que nos encontremos con grandes diferencias entre los mensajes que justifican una medida específica y los impactos socioeconómicos de las mismas. En este sentido el gobierno kirchnerista es el paradigma de la cuestión, en donde, detrás de un discurso de progresismo de izquierda anda oculto un gobierno que como mínimo deberíamos plantear de corte conservador.
Así podríamos enumerar medidas pasadas como el pago de deuda íntegra al FMI, superávit fiscales permanentes, políticas de subsidios centralizados en producciones que benefician a sectores medios y altos de la población, entre otras.
Como expusimos en artículos previos, el contexto internacional extremadamente favorable y un piso de salida de parámetros sociales muy bajos, permitió al gobierno mostrar éxitos de mejoras en los niveles de equidad, pero de ninguna manera respondieron a un plan encaminado en tal sentido, y resultan hoy a todas vistas maquillaje de la realidad.
En estos días se mando al Congreso Nacional la eliminación de la denominada tablita de Machinea como una medida de corte netamente progresista, que coadyudaria a palear la crisis económica que se avecina. En este sentido sería bueno especificar que es para nosotros una política redistributiva.
Consigna 1: las políticas redistributivas progresivas son aquellas que imponen impuestos a los clases de mayores recursos y mediante políticas públicas específicas se destinan esos fondos a cubrir necesidades básicas de un amplio espectro poblacional, generalmente de sectores de bajos recursos.
Ahora bien, ¿Qué es la tablita de Machinea? Esta herramienta impositiva se ideo para que aquellos asalariados y profesionales independientes con ingresos superiores a $ 7000 en caso de ser solteros y $ 12000 en caso de ser casados con dos hijos pagaran el impuesto a las ganancias en forma progresiva. El problema de la tablita no fue su concepto, sino su momento de implementación. En medio de una recesión, aplicar un impuesto adicional a sectores motores de la economía era por lo menos un error, uno de tantos de aquellos años.
Eliminar impuestos siempre es mas simpático que imponerlos, pero ¿es lógico eliminar una medida que en el fondo hacia más progresivo el sistema impositivo nacional?, ¿tendrá impactos concretos que ayuden a sobrellevar el nivel de actividad durante la crisis?, ¿Podría haber medidas alternativas que tenga como resultados un sistema impositivo menos regresivo?
Para contestar estas preguntas veamos el razonamiento del gobierno, la eliminación de la tablita liberará recursos a aquellos que estaban gravados por la misma, específicamente un monto que oscila entre los $ 200 y $ 600 mensuales, esto provocará un aumento de los niveles de consumo, y con ello el fisco recuperará parte de la inversión mediante el aumento de recaudación del IVA, y ganancias sociales por mantenimiento del nivel de empleo por el aumento del consumo, que contrarresta la baja de la actividad por la crisis internacional.
Primer problema, con expectativas negativas, es muy factible que la liberación de fondos vaya a atesoramiento de las clases altas, con muy bajo impacto en el consumo, quedándose adicionalmente el Estado con menos recursos para financiar gastos corrientes redistributivos, por lo cual la medida podría tener un impacto redistributivo neto a favor de las clases pudientes de la Argentinas.
Segundo problema, si el impacto sobre el consumo es bajo, cosa que es muy probable, además de los problemas fiscales y redistributivos planteados, la conservación de empleo por esta vía será por demás pequeña y a todas luces insuficiente.
Alternativamente el gobierno podría promover la rebaja de la alícuota un impuesto regresivo como es el IVA, supongamos entre un 3% a 5%, que liberaría recursos a todos los estratos sociales, con impactos beneficiosos en la contención de la inflación por baja de costos, y posibilitaría mediante aquellos sectores que tienen altas propensiones marginales a consumir a sostener mejor los niveles de actividad.
Entonces ¿Por qué el gobierno no se animó a encarar una reforma tributaria en serio desde la salida de la convertibilidad? Básicamente porque el IVA, a pesar de su regresividad, es un impuesto relativamente fácil de cobrar, y adicionalmente ajusta por inflación, dos propiedades que lo hacen altamente atractivo para este gobierno fiscalista. En contraposición el Impuestos a las Ganancias es de fácil evasión y elusión, y afecta a sectores que el kirchnerismo ha protegido sistemáticamente durante su gestión, que son las clases altas y medias altas de nuestro país.
En definitiva, el tratamiento de la eliminación de la tablita de Machinea no es una medida de corte progresista, pero sería una buena iniciativa para discutir el sistema fiscal argentino en su conjunto, y dotar al mismo de mayor equidad en la carga de los impuestos según los ingresos que percibimos cada uno de los argentinos.
Así podríamos enumerar medidas pasadas como el pago de deuda íntegra al FMI, superávit fiscales permanentes, políticas de subsidios centralizados en producciones que benefician a sectores medios y altos de la población, entre otras.
Como expusimos en artículos previos, el contexto internacional extremadamente favorable y un piso de salida de parámetros sociales muy bajos, permitió al gobierno mostrar éxitos de mejoras en los niveles de equidad, pero de ninguna manera respondieron a un plan encaminado en tal sentido, y resultan hoy a todas vistas maquillaje de la realidad.
En estos días se mando al Congreso Nacional la eliminación de la denominada tablita de Machinea como una medida de corte netamente progresista, que coadyudaria a palear la crisis económica que se avecina. En este sentido sería bueno especificar que es para nosotros una política redistributiva.
Consigna 1: las políticas redistributivas progresivas son aquellas que imponen impuestos a los clases de mayores recursos y mediante políticas públicas específicas se destinan esos fondos a cubrir necesidades básicas de un amplio espectro poblacional, generalmente de sectores de bajos recursos.
Ahora bien, ¿Qué es la tablita de Machinea? Esta herramienta impositiva se ideo para que aquellos asalariados y profesionales independientes con ingresos superiores a $ 7000 en caso de ser solteros y $ 12000 en caso de ser casados con dos hijos pagaran el impuesto a las ganancias en forma progresiva. El problema de la tablita no fue su concepto, sino su momento de implementación. En medio de una recesión, aplicar un impuesto adicional a sectores motores de la economía era por lo menos un error, uno de tantos de aquellos años.
Eliminar impuestos siempre es mas simpático que imponerlos, pero ¿es lógico eliminar una medida que en el fondo hacia más progresivo el sistema impositivo nacional?, ¿tendrá impactos concretos que ayuden a sobrellevar el nivel de actividad durante la crisis?, ¿Podría haber medidas alternativas que tenga como resultados un sistema impositivo menos regresivo?
Para contestar estas preguntas veamos el razonamiento del gobierno, la eliminación de la tablita liberará recursos a aquellos que estaban gravados por la misma, específicamente un monto que oscila entre los $ 200 y $ 600 mensuales, esto provocará un aumento de los niveles de consumo, y con ello el fisco recuperará parte de la inversión mediante el aumento de recaudación del IVA, y ganancias sociales por mantenimiento del nivel de empleo por el aumento del consumo, que contrarresta la baja de la actividad por la crisis internacional.
Primer problema, con expectativas negativas, es muy factible que la liberación de fondos vaya a atesoramiento de las clases altas, con muy bajo impacto en el consumo, quedándose adicionalmente el Estado con menos recursos para financiar gastos corrientes redistributivos, por lo cual la medida podría tener un impacto redistributivo neto a favor de las clases pudientes de la Argentinas.
Segundo problema, si el impacto sobre el consumo es bajo, cosa que es muy probable, además de los problemas fiscales y redistributivos planteados, la conservación de empleo por esta vía será por demás pequeña y a todas luces insuficiente.
Alternativamente el gobierno podría promover la rebaja de la alícuota un impuesto regresivo como es el IVA, supongamos entre un 3% a 5%, que liberaría recursos a todos los estratos sociales, con impactos beneficiosos en la contención de la inflación por baja de costos, y posibilitaría mediante aquellos sectores que tienen altas propensiones marginales a consumir a sostener mejor los niveles de actividad.
Entonces ¿Por qué el gobierno no se animó a encarar una reforma tributaria en serio desde la salida de la convertibilidad? Básicamente porque el IVA, a pesar de su regresividad, es un impuesto relativamente fácil de cobrar, y adicionalmente ajusta por inflación, dos propiedades que lo hacen altamente atractivo para este gobierno fiscalista. En contraposición el Impuestos a las Ganancias es de fácil evasión y elusión, y afecta a sectores que el kirchnerismo ha protegido sistemáticamente durante su gestión, que son las clases altas y medias altas de nuestro país.
En definitiva, el tratamiento de la eliminación de la tablita de Machinea no es una medida de corte progresista, pero sería una buena iniciativa para discutir el sistema fiscal argentino en su conjunto, y dotar al mismo de mayor equidad en la carga de los impuestos según los ingresos que percibimos cada uno de los argentinos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario