Knut Wicksell, indudable precursor de keynesianismo, imagino un sistema monetario de tipo dual, los describió como la economía de efectivo puro y la economía de crédito puro. El primero de ellos poseía un nivel de precios definido mediante la teoría cuantitativa, y el segundo los niveles de precios quedaban bien definidos baja circunstancias fortuitas y excepcionales.
La economía del mundo real es una mezcla de ambas, en la que la cantidad de dinero fijada por los bancos centrales posee un rol de “ancla monetaria” a los precios, y el sistema financiero utiliza sus posibilidades de expandir ese circulante en los términos prefijados por la autoridad monetaria.
Pero el problema de la indeterminación de los niveles de precios se vuelve más importante en la medida que las potestades de los bancos centrales se reduce al mínimo, circunstancia que se puede generar por dos motivos fundamentales: a) en primer termino, que las regulaciones internacionales se hicieran demasiados laxas, y permitieran una desconexión importante entre los economía real y la economía financiera; b) en segundo lugar, que la cantidad de dinero emitidos por ellos se transforme realmente en marginal con respecto de los volúmenes de dinero manejado en las transacciones financieras.
En los cien años que van desde los escritos de Wicksell hasta nuestro días ha ocurrido una impresionante transformación en la institucionalidad del sistema financiero, en donde el sector financiero no ligado a la banca han crecido de forma más que proporcional teniendo como consecuencia que una creación desmesurado de dinero interno, fuera se toda regulación estatal, configurando de este modo los supuestos de partida de la incertidumbre wickseliana en materia de precios de equilibrio.
Un punto adicional que toma trascendencia en el estado económico actual es la posibilidad de realizar una política monetaria efectiva mediante la tasa de interés, aquí Wicksell, anticipando nuevamente a Keynes, plantea lo que este dio en llamar la “paradoja de Gibson”, es decir si bajamos de la tasa de mercado, quedando por debajo de la tasa natural, habilitará un proceso de expansión de la economía de crédito, y empeoría la inflación.
Entonces que nos dice Wicksell cien años después:
1ro) Políticas estrictamente de carácter monetario, solo agravarán los problemas porque induciría a crear nuevos arbitrajes, los cuales se transformarían en señales a los actores económicos para una mayor expansión del dinero interno, que es en última instancia el causante del problema.
2do) Necesitamos urgentemente crear un organismo supranacional que regule la actividad financiera internacional, tanto bancaria como no bancaria, que restringa fuertemente la posibilidad de crear activos que no posean su contraparte real en la economía de todos los días.
3ro) Dejar que ajuste el mercado financiero y real a nuevos precios de equilibrio, compensando básicamente con medidas de políticas fiscales activas las probables fallas en la demanda efectiva que provocará las distorsión de precios vigentes en la economía global.
Roberto Manuel Ortea
Diciembre 2008
Nota: Una lectura ampliataria para el texto puede encontarse en "El Legado Wickselliano" de Axel Lepjonhufvud, del libro "Organización e Inestabilidad Económica"
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